Momento Sofá

Girlboss, la cenicienta de la tecnología en Netflix

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Girlboss no ha llegado a tener una peli, como El Diablo se viste de Prada, pero si una serie que está disponible desde hace unas semanas en Netflix. Perfecta para un fin de semana tonto de lluvia como los que últimamente se estilan. Sophia Amoruso puede que no te diga nada. Quizás Nasty Gal te empiece a sonar. Para quienes tenemos algo de historia digital en tiempos del reinado de eBay, esta joven creó un imperio a golpe de click haya por el 2008 y acabó publicando un libro narrando su historia (#Girlboss).

13 capítulos en formato condensado, directo y muy divertido, con aciertos, caídas, decepciones, instantes de suerte…¡la vida misma! Así, en menos de dos días, he devorado la historia de Sophia Marlowe y (creo) captado el mensaje: ‘Sé la jefa de tu vida, aunque pierdas varias veces’.

Girlboss es honestidad, pasión, lucha y furia

Una tía de armas tomar, rebelde y arruinada con cero ganas de madurar y adentrarse en la monotonía de un trabajo, horario, deudas, seguro médico… Y así, en busca de un trabajo que le de cuantiosas ganancias y pueda hacer desde la cama sin mover apenas un dedo, encuentra su verdadera vocación al vender ropa vintage a través de eBay. Las casualidades y coincidencias, como la chupa original que compró por un chollo, es la esencia que se impregna en todos los capítulos.

Padre ausente y desconfiado, amiga incondicional, novio bonachón… y una protagonista desastrosa. La tía vive en un cuchitril en la ciudad de su corazón, San Francisco, sumida en el desorden. Hasta el punto en que el caos que tiene en la casa, como almacén de mercancías, agobia a cualquiera. Para mi fue una terapia de choque. Según terminó el capítulo, abrí mi armario empecé a ordenar toda la ropa, el escritorio…

Es innegable que no deja de ser la típica comedia americana. Sin embargo, a través de las peripecias laborales y personales (como la importancia de elegir el nick de tu usuario en Internet o el cuestionamiento de la amistad y la confianza en los seres que te quieren), recuerdas cómo surgen tus inicios o se levantan negocios en Internet. Paso a paso se va encontrando con barreras y afrontando desafíos que sondea gracias a su lógica o porque cuenta entre su entorno gente que le ayuda. Algo que, si has montado un blog o negocio online, te será familiar. Su libro es lectura recomendada para toda aquella mujer que quiera emprender en Internet y, puesto que no lo he leído aún, desconozco cuánto de fiel es la historia que narra.

Cierto es que como todo lo que sube, baja, esta historia tiene una caída a lo grande. Mientras se grababa la serie, Nasty Gal entró en concurso de acreedores y su creadora salió de la dirección. A lo que se han unido varias demandas laborales. ¿Habrá segunda temporada?

Ilustración de Libby VanderPloeg

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